No podía ni comer ni beber y no podía lamerse las heridas porque su lengua colgaba por el agujero que quedó en lugar de su boca.
Vagó por las calles de México hasta que “Fresa”, tal y como la bautizaron después, llegó al santuario de “Milagros Caninos”.
Cuando Fresa llegó a “Milagros Caninos” estaba muy desnutrida. Su vida pendía de un hilo y no confiaba en los seres humanos (no me extraña).
Paty Ruiz es la directora de este centro, que se dedica a acoger a perros en situaciones extremas. Lamentablemente el de Fresa no era el primer caso de crueldad animal que conocía.
El resultado fue un éxito, un auténtico milagro. La propia Paty Ruiz, recibió en su casa familiar a Fresa para que se recuperara en el postoperatorio.
Ahora Fresa ha recuperado las ganas de vivir; salta, juega y no se separa de Paty allí donde va.
Junto a ella, en el refugio conviven más de 100 perros enfermos, cojos y mutilados que gracias a la organización ‘Milagros Caninos’ tienen una nueva oportunidad en la vida.
Pero esta misión no es siempre fácil. Loso costos son elevados, unos 5,800 mensuales y las 14 personas que trabajan en el santuario junto a Paty hacen todo lo posible para seguir adelante.
Paty ha invertido todo lo que tenía en el santuario y dependen en gran medida de la ayuda que les ofrecen amigos de los animales.
Si te gustaría colaborar con ellos en esta maravillosa y única labor: la de salvar a perros víctimas de la violencia o enfermos que nadie quiere, te invito a apadrinar en su página de Internet.
¡Por favor, comparte con los demás la historia de Fresa! Para que más gente pueda ayudar a ‘Milagros Caninos’ en su importantísima labor.

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