El pequeño Aidin fue apuñalado por su propia madre, 14 veces, cuando era apenas un recién nacido y después lo enterró vivo.
"Primero escuché el llanto y pensé que alguien había enterrado vivo a algún animal, pero luego vi un pequeño pie que salía de la tierra. Traté de controlarme y llamé a la policía. El bebé estaba enterrado boca abajo”, explicó Kachit Krongyut al Daily Mail.
Precisamente la tierra con la que la madre cubrió al pequeño hizo presión y eso fue lo que evitó que se desangrara.
La madre del bebé fue detenida y ahora es acusada de intento de homicidio y abandono.
Aidin, después de sobrevivir milagrosamente, está ahora en un
orfanato, donde espera sus padres adoptivos, una pareja sueca que le
dará todo el amor que se merece.
Este pequeño ha tenido un difícil comienzo, pero es un luchador que por fin va a poder tener la vida que se merece.

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