
La Ciudad de México aprobó una legislación que prohíbe los espectáculos, “terapias”, e investigaciones científicas que involucren a delfines cautivos.
La ley mantiene que “cualquier forma de entretenimiento, investigación o espectáculo” queda prohibido, lo cual significa que los crueles programas de nado con delfines llegarán a su fin dentro de los límites de la ciudad.
Las instalaciones de delfines cuentan con un periodo de tres meses para acatar la ley.
En la naturaleza, los delfines nadan largas distancias cada día en
grandes manadas. Son animales agudamente inteligentes, con lazos
sociales complejos.
Los delfines usan ondas sonoras para navegar y
ubicar la localización y distancia. En cautiverio, inclusive las
albercas más grandes son prisiones para ellos. Los delfines en
cautiverio a menudo mueren mucho antes de su expectativa natural de
vida.
Los oficiales de la progresiva ciudad de México prohibieron el uso de animales en circos
en el 2014 y el país siguió su ejemplo con una prohibición consecuente.
La ciudad de México es un ejemplo a seguir para las autoridades tanto
de toda la república, como para otros países.
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