
"Cuando el personal del hospital empezó a pedirnos que bombeáramos nosotros mismos a nuestros hijos con un resucitador manual comprendí que mi hija ya no tendría posibilidades de vivir", explica el padre de una de las víctimas de 5 años . Su hija fue declarada muerta varias horas después.
La escena que muchos padres no podrán olvidar tuvo lugar
la madrugada del jueves, en un hospital del estado de Uttar Pradesh, en
el norte de la India. Personal sanitario y familiares socorrían a más
de una veintena de niños con respiradores y mediante maniobras manuales
durante al menos 4 horas. La caótica escena fue producto de un corte del
suministro del oxígeno líquido.
Un total de 28 niños morían la madrugada del jueves y dos más el viernes.
En total, 30 niños cuyos padres tuvieron que ser testigos de sus
muertes. "Observamos cómo nuestra hija se iba quedando sin aliento y
después de quedó rígida y fría", sostiene uno de los padres. Una desgarradora escena que ha sido tildado de "masacre" y no de "tragedia" por el activista indio y Premio Nobel de la Paz, Kailash Satyarthi.
Una factura sin pagar fue
la causa del corte de oxígeno. El hospital debía 90.000 dólares a la
compañía de suministros médicos Pushpa Sales Private. Según
explican desde la suministradora, la firma estuvo enviando cartas al
hospital y a los juzgados durante seis meses exigiendo el pago de la
deuda.
La compañía afirmó que el hospital
estaba violando los términos de su contrato, que no contempla un
endeudamiento superior a los 20.000 dólares. El acuerdo finalizó el 31 de julio y el 4 de agosto la compañía suspendió el suministro de oxígeno.
Ahora el debate mediático se ha centrado en quién es el culpable de tal masacre. El primer ministro señaló en primera instancia al hospital y a las autoridades sanitarias por negligencia al pemritir que un hospital se quede sin reservas de oxígeno. El ministro de Sanidad y los funcionarios del hospital
han negado lque las muertes hayan sido provocadas por el oxígeno y
aseguran que hasta 60 niños han muerto en el hospital desde el 7 de
agosto debido a una "variedad" de causas.
Además
aseguran que habían encargado suministros suficientes de oxígeno, algo
que desmintieron los propios trabajadores que afirmaron que dieron aviso
el pasado jueves al director del hospital para comunicarle que los
suministros eran muy bajos y que se agotarían el mismo jueves por la
noche. "Los culpables no serán perdonados", aseguraba el primer ministro en rueda de prensa.
Mientras las autoridades intentan esclarecer a los culpables, los
padres de los 30 niños fallecidos lloran su muerte y piden
explicaciones.
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